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Desde el inicio de la era espacial, tanto la URSS como los USA mostraron su interés por los cuerpos celestes más cercanos a la Tierra. En aquellos heroicos comienzos de la conquista espacial, el primer objetivo a conseguir fue la Luna. Los soviéticos tomaron la delantera, y a pesar de 3 lanzamientos fallidos que realizaron durante 1958, el 2 de enero de 1959 lanzaron la sonda Luna 1 que pasaría por las cercanías de nuestro satélite 30 horas después, a unos 6.000 km de su superficie. Fue la primera sonda lanzada con éxito y también la primera que entró en órbita solar.
Nueve meses más tarde, el 12 de septiembre de 1959, la Luna 2 marcó también un hito astronáutico al ser el primer objeto construido por el hombre que impactaba en la superficie lunar. Y el 4 de octubre de este mismo año, justo dos años después de haberse iniciado la era espacial con el Sputnik 1, era lanzada la sonda Luna 3, que consiguió enviar por primera vez imágenes de la cara oculta de la Luna. A partir de este momento, las dos potencias espaciales se enzarzarían en una carrera tecnológica con la intención de conseguir poner a un humano en la Luna. Pero esto ya es otra historia.
Desde la observación en 1877, por parte del astrónomo italiano Giovanni Virginio Schiaparelli, de "canales" en Marte, la atención de los medios científicos hacia este cuerpo del sistema solar fue en aumento. Y la literatura-ficción con sus "hombrecillos verdes", se encargó de despertar la curiosidad sobre el planeta entre el público en general. La astronáutica no escapó obviamente de esta curiosidad, y pronto se harían los primeros esfuerzos para visitar a nuestro planeta hermano.
Como era habitual, los soviéticos tomaron la delantera a los americanos iniciando los primeros lanzamientos hacia Marte en 1960. Sin embargo, ninguno de los 2 lanzamientos efectuados entre los días 10 y 14 de octubre de este año tuvo éxito. Los cohetes portadores Molniya (SL-6 o A-2-e según la nomeclatura occidental de aquella época) estallaron antes de poder alcanzar la órbita terrestre. La URSS no pudo sumarse otra primicia, aunque ello no fue preocupante para los soviets, dado que una vez transcurrida la ventana de lanzamiento marciana, y que los USA no dieron muestras de ninguna actividad en este campo, tenían mucho tiempo para preparar un nuevo lanzamiento.
[2]Transcurridos dos años, las condiciones de lanzamiento hacia Marte volvieron a ser favorables, y los soviéticos volvieron a intentarlo de nuevo. Pero esta vez sería un triplete de sondas las dispuestas a viajar hacia el planeta rojo. Efectivamente, el 24 de octubre de 1962 un nuevo Molniya partió del centro espacial de Baikonur colocando en órbita terrestre una nueva sonda Mars. Pero esta vez falló la etapa superior, y la sonda no consiguió abandonar la órbita terrestre.
Ocho días más tarde, un nuevo lanzamiento colocaría a la Mars 1 en órbita terrestre, y esta vez si que funcionaría la etapa superior, logrando insertar en trayectoría marciana a la sonda.
Tres días más tarde, el 4 de noviembre, un nuevo lanzamiento tuvo la misma suerte que la primera de las tres sondas. No consiguió abandonar la órbita terrestre. Mientras, la Mars 1 seguía su curso hacia Marte. Pero la buena suerte no duraría lo suficiente, pues el 21 de marzo de 1963, cuando la sonda estaba a 106 millones de km de la Tierra, se cortaron repentinamente las comunicaciones con tierra. Ello privaría de poder efectuar las correcciones de trayectoría, por lo que la sonda pasaría enmudecida a unos 193.000 km del planeta el día 19 de junio de 1963.
[3]Dos años más tarde, a la siguiente ventana marciana, fue lanzada una nueva sonda. Esta vez bajo el nombre de Zond 2, y con características algo diferentes a las Mars. La sonda partió de Baikonur el 30 de noviembre de 1964, pero a los pocos días empezó a perder potencia en sus emisiones de datos al centro de control. Unos 6 meses después de su lanzamiento, cesaron completamente las comunicaciones con el ingenio. Pese a que el sistema de la sonda ajustó automáticamente su trayectoría, y la Zond 2 pasó a 1.500 km de Marte, no pudo recibirse ningún dato. La historia se repetía, y los soviéticos seguían sin porder ofrecer imágenes del planeta rojo. Mientras tanto los americanos con su Mariner 4, lanzado 2 días antes que la Zond 2, si obtuvieron éxito y conseguían recibir 21 fotografías del planeta. Como ocurrió con las misiones al planeta Venus, los USA les habían quitado la primicia.
Pero aún quedaba algo por hacer, había que ser el primero en hollar la superficie marciana. Con esta intención fueron lanzadas dos sondas, portadoras de cápsulas de descenso, el 27 de marzo y el 2 de abril de 1969. Para ello se utilizó un cohete más potente, el Proton-K con etapa superior Block D. Era como jugar a la ruleta rusa. El lanzador, utilizado anteriormente 15 veces había fallado en 8 ocasiones. Y la mala suerte volvió a cebarse sobre los soviéticos. Los dos cohetes Proton-K fallaron y las sondas ni siquiera lograron alcanzar la órbita terrestre.
La próxima ventana espacial ya fue más dramática. Los USA se adelantaron con un lanzamiento en dirección al planeta rojo, la sonda Mariner 8. Pero el lanzamiento (8 de mayo de 1971) acabó en fracaso y la sonda no llegó a alcanzar la órbita terrestre. Dos días después, partía del pad 81L del centro espacial de Baikonur un cohete Proton-K con un ingenio designado oficialmente Kosmos 419, que sería situado en órbita terrestre. En realidad se trataba de una sonda con cápsula de aterrizaje cuyo destino era Marte. Tampoco consiguió abandonar la órbita terrestre. En aquella época, los lanzamientos con destino a la Luna, Marte y Venus que no conseguían abandonar la órbita terrestre, eran camuflados oficialmente con el nombre de Kosmos, por lo que a ojos de la opinión pública nacional e internacional pasaban a ser un satélite más de esta larga serie. Con ello se obtenían dos premisas: esconder el fracaso de la misión, y aumentar el número de satélites "destinados a la investigación del espacio".
El nerviosismo entre los soviéticos era latente, pues los rumores de un próximo lanzamiento americano en dirección a Marte habían llegado a oidos de los especialistas espaciales de la URSS. Había rumores de que esta segunda misión americana iba a orbitar el planeta rojo y que posiblemente habría aterrizaje incluido.
[4] Un nuevo cohete Proton-K estaba preparado en otro pad de lanzamiento, el 81P, gemelo del que había partido el Kosmos 419. Así, el 19 de este mes de mayo partía hacia el encuentro con Marte la sonda Mars 2, que esta vez sí lograba abandonar la órbita terrestre. La primeras comprobaciones indicaban que los sistemas de la sonda se encontraban perfectamente, con lo que la tensión para el siguiente lanzamiento fue aplacada en parte. Diez días después que la Mars 2, partía desde Baikonur, exactamente desde el mismo pad que lo hizo el Kosmos 419, un nuevo cohete Proton-K con la sonda Mars 3.
Pocos minutos después de su lanzamiento, la Mars 3 entraba en órbita terrestre. Y a una orden del centro de control de vuelo, la última etapa del cohete Proton-K inyectaba en trayectoría marciana a la sonda. Había gran satisfacción entre los técnicos soviéticos, pues en este momento las dos sondas se dirigían a Marte y los sistemas de telemetría de las mismas indicaba que todo funcionaba según lo planeado. Además, la sonda americana seguía sin despegar. Esta vez la mala racha parecía haberse acabado. La agencia oficial de noticias TASS emitía despachos informando de la nueva primicia espacial soviética: "Dos sondas destinadas a realizar estudios sobre el medio interplanetario y a posarse en Marte, se hallan camino del planeta y sus instrumentos estan funcionando tal como los científicos soviéticos habían previsto".
Pocas horas después de los comunicados de la agencia de noticias soviética, al otro lado del océano salta la noticia. La agencia espacial americana NASA emite un comunicado en el que informa del lanzamiento exitoso de la sonda Mariner 9 en dirección al planeta Marte y de la intención de colocarla en órbita alrrededor del planeta.
La tensión volvía al estamento espacial soviético, máxime cuando se informó que la sonda llegaría al planeta antes del 15 de noviembre. Las sondas Mars no estaba previsto que llegaran hasta finales del mismo mes. Afortunadamente para los especialistas de la URSS, vino la calma de nuevo. En un nuevo comunicado de la NASA se informaba que los sistemas de la Mariner 9 funcionaban a la perfección pero que no habría amartizaje, ya que la sonda no llevaba ninguna cápsula. Ahora ya solo hacía falta esperar que no se reprodujeran los fallos de la Mars 1 y la Zond 2.
La angustia duraría casi seis meses. El 13 de noviembre, la sonda Mariner 9 era colocada en órbita marciana después de un retrofrenado de sus cohetes que duraría 915,6 segundos, y empezaría poco tiempo después a transmitir unas excelentes fotografías de la superficie marciana. Durante casi un año, hasta el 27 de octubre de 1972, 7.329 instantáneas fueron enviadas por esta sonda, en una misión que marcó un hito en la astronáutica.
Se acercaba la hora de la verdad para las Mars 2 y 3. El 27 de noviembre entraba en órbita marciana la Mars 2, en unos parámetros orbitales que no fueron comunicados. Poco antes de situarse en órbita, se separó la cápsula de aterrizaje, que conseguiría posarse en la superficie del planeta, a 40º de latitud Sur y unos 47º longitud Este. No hubo comunicado oficial de los posibles datos transmitidos, lo que apunta que la cápsula quedó muda sólo tocar suelo marciano.
[5] Pocos días después llegaría el turno de la Mars 3. El 2 de diciembre la cápsula de descenso fue soltada de la sonda-orbitador e inició el descenso hacia la superficie del planeta. Mientras la sonda iniciaba el proceso de frenado para colocarse en órbita marciana, la cápsula entraba en la atmósfera del planeta. Tampoco hubo suerte. Poco antes de su llegada a suelo marciano, tan sólo a falta de 20 segundos para el aterrizaje, se cortaron las comunicaciones. La cápsula se posaría en la superficie del planeta, ya inservible[1], a 45º de latidud Sur y 158º de longitud Oeste. Mientras, el orbitador Mars 3 se situaba en órbita, y empezaba a transmitir datos del planeta.
[6]La carrera emprendida por llegar a Marte había finalizado. Pero los resultados obtenidos fueron totalmente negativos. En un periodo de once años fueron lanzadas en dirección a Marte 11 sondas por parte soviética, y ninguna consiguió el éxito esperado. Posteriormente a estas misiones, dos años más tarde, fue lanzada una cúadruple expedición (véase tabla adjunta) al planeta rojo, y sólo consiguió éxito un orbitador, el Mars 5. En la década de los 80 dos sondas destinadas a orbitar y aterrizar en el satélite marciano Fobos, no pudieron llevar a buen término su misión. Ya más recientemente, en noviembre de 1996, y después de innumerables retrasos por problemas económicos, la Mars 8, conocida como misión Mars 96, y en la que colaboraban agencias espaciales de otros paises, también acabó en un sonado fracaso al no conseguir abandonar la órbita terrestre. El golpe fue duro pues se habían depositado muchas esperanzas a nivel internacional en esta sonda. Hasta ahora, el planeta rojo parece negado a la astronáutica rusa.
[1] Nota: Cabe preguntarse si el fallo de las cápsulas de descenso de las Mars 2 y 3 no fue debido a la tormenta de polvo que cubría prácticamente todo el planeta como pudo comprobar la Mariner 9 poco antes de su llegada a Marte, y que hasta 30 días después no empezó a amainar.
Imágenes cortesía de:
1.- [Archivo autor] Ilustración de la sonda Mars 3
2.- [APN] Momento de la erección del lanzador Molniya portador de la primera sonda (Mars 1a) con destino a Marte
3.- [APN] La sonda Mars 1 primera en pasar por las cercanías de Marte
4.- [APN] Imágen de la sonda Mars 3 poco antes de su integración al lanzador Proton-K
5.- [APN] Imágen que muestra las antenas del orbitador Mars 3. La parabólica de 2,5 m de alta ganancia y las 3 pequeñas omidireccionales de baja ganancia.
6.- [Andy Salmon] Modelo de cápsula de descenso de las Mars 2 y 3
Etiquetas: Space History